Las tres etapas para controlar el Asma infantil

Los padres que recorren estas tres etapas se sienten auto eficaces y recuperan la tranquilidad, de que el asma

Cuando un niño con Asma, tiene tos, o dificultad para respirar, que no le permiten descansar por la noche o hacer vida normal es muy importante lograr que estos síntomas se reduzcan cuanto antes. Es decir, que recuperen su situación de normalidad.

1- Alcanzar el control de los síntomas

La primera fase es lograr el control de los síntomas. Esto hay que hacerlo con la mayor brevedad y a ser posible, con medicamentos inhalados, que son más seguros. Esta etapa puede conllevar varias horas o varios días, dependiendo de la situación en que se encuentren los pulmones del niño. Si los bronquios están muy inflamados costará más tiempo que si están menos inflamados. 

A este respecto es importante aumentar la dosis de los tratamientos que actúan sobre la inflamación bronquial, además de usar los broncodilatadores de alivio par el Asma infantil, cuando sean necesarios. 

Podéis saber que el niño ha llegado a tener sus síntomas respiratorios bajo control, cuando éstos son tan leves que ni se le nota que los tiene. Se podría decir qué si va al colegio, nadie notaría que tiene asma. Quizá para estar así, tenga que utilizar medicamentos de mantenimiento en casa. Pero en la escuela puede hacer todas las actividades incluyendo deportes y educación física. 

En esta fase es muy importante seguir el Plan de Acción o Plan de Tratamiento elaborado por el médico con vuestra colaboración, con los tratamientos que actúan sobre la inflamación bronquial seleccionados correctamente para las características del niño. La respuesta a los tratamientos suele ser rápida, de manera que si el niño tarda en responder más de la cuenta habría que replantearse si existe algún problema que haya pasado desapercibido.

2- Mantener el control a medio y largo plazo

La segunda etapa consiste en mantener ese control a corto y medio plazo. El objetivo de esta fase es que el niño continúe sin síntomas respiratorios o que estos sean muy leves durante las siguientes semanas y meses. Por supuesto, en esta fase el niño se mantiene libre de síntomas o con síntomas leves muy infrecuentes. Esto también se logra con la medicación que controla la inflamación bronquial. Cuando el niño lleva un periodo bien controlado, se puede probar a reducir la dosis de medicación progresivamente y observando cuidadosamente su evolución. Si el niño mejora, se puede intentar reducir aún más la medicación de mantenimiento. Pero si nota más dificultad respiratoria o tos, habrá que subir de nuevo la medicación al nivel anterior.

3- Prevenir las recaídas o crisis de Asma

La tercera etapa tiene como objetivo la prevención de recaídas, exacerbaciones o crisis de asma. Más adelante explicaremos con detalle las técnicas adecuadas en esta fase. La primera estrategia consiste en identificar los síntomas iniciales del empeoramiento del niño, que en cada uno pueden ser distintos. Y la siguiente es actuar lo antes posible para disminuir la inflamación bronquial, teniendo en cuenta también los tratamientos que dejó indicado el médico en el Plan de Tratamiento

En la prevención de las primeras crisis de asma es posible que los padres necesiten un seguimiento cercano por parte de los profesionales de la salud. Pero más adelante la mayoría de las familias aprenden a hacerlo por ellas mismas si cuentan con un método.

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